Hoy, como casi todos los días, nos hemos despertado a las 8. Para variar llueve, así que un día más descartamos las excursiones de alta montaña y pasamos la mañana descansando. Comemos pronto y aún con lluvia cogemos el coche dirección Ernen. Por el camino paramos en las salida del teleférico de Bettmeralp a ampliar información. Allí una señora mayor nos pregunta si la podemos acercar (a ella y a su abultado equipaje) hasta el coche. Por lo visto ha estado un mes en un chalet de Bettmeralp y ha dejado el coche en un parking más económico, pero a cosa de un kilómetro del teleférico. Como aún llueve, la mujer se ve empapada si va caminando.
Tras este pequeño inciso seguimos hasta Ernen, un precioso pueblo alpino sumamente auténtico,lleno de rincones encantadores y casas de madera. Aquí, pese a estar junto a Fiesch y el Aletscharena, parece no haber llegado la masificación del turismo. Hemos dado un más que agradable paseo antes de volver al coche.
Luego hemos seguido la estrecha carretera que se adentra en el parque natural de Binntal. La carretera en si misma es un espectáculo, incluyendo un túnel recto de dos kilómetros, tan estrecho que no se pueden cruzar dos coches y con chorros de agua cayendo del techo. Después del pueblo de Binn el paisaje gana todavía más en espectacularidad, y en uno de los puntos más bonitos del valle, junto a un espectacular salto de agua de muchas decenas de metros, encontramos un camping. Eso sí, para llegar hasta aquí con caravana o autocaravana hace falta valor...
Un poco más adelante hemos aparcado y dado una vuelta por Jmfeld, ya a 1500m de altitud, tras lo que hemos emprendido el regreso hacia el camping, con una parada previa en el teleférico de Fiesch para pedir más información y acabar de decidir cómo haremos la visita mañana al Aletscharena.
Pero eso ya os lo contaremos mañana, que hoy ya es tarde y nos toca madrugar...
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