Es martes, y como la previsión del tiempo no es muy buena, hemos decidido hacer una caminata corta sin subir a demasiada altitud.
Hemos elegido el Pla de Boet, por lo que hemos ido hasta Areu y desde allí hemos cogido la pista que en unos 10kms te deja en el último de los aparcamientos. La pista este año está en muy buen estado, practicable incluso para turismos normales. Aquí hemos comenzado a caminar, y enseguida hemos empezado a cruzarnos con gente que bajaba con cestos cargados de bolets, con lo que Pere y Lorena han puesto el modo boletaire On y han ido llenando poco a poco el cesto.
En pocos metros hemos llegado al Pla de Boet, un lugar precioso pese a que el sol no lucía. Es curioso cómo de repente el valle se abre, el bosque desaparece y el río deja de ser un torrente para dibujar suaves meandros en el fondo de este amplio prado herboso. Hemos seguido caminando hasta la Cascada de Boet, donde nos hemos encaramado a las rocas y hemos puesto a prueba el goretex de las bambas. Desde allí Pere ha visto un cep gigante al otro lado del río y no ha parado hasta encontrar un paso al otro lado y cogerlo.... debía ser el padre de los ceps, porque pesaba 800 gramos!
En el momento de decidirse seguíamos a Pla d'Arcalis se ha puesto a llover, así que la decisión ha sido rápida y hemos empezado el regreso a paso ligero. Por suerte, al pasar por la zona de mesas de nuevo la lluvia ha parado y hemos podido comer allí.
De bajada hemos parado en Areu a hacer un geocachè, pero no hemos sido capaces de encontrarlo... menuda rachita llevamos.
Y finalmente, a las cuatro y media estábamos de vuelta en el camping, justo a tiempo de que los peques fueran a las actividades, y de que los mayores hiciéramos el café y alguno incluso la siesta.
Mañana parece que el tiempo empeora, así que aprovecharemos para hacer la ruta Alins Tor Andorra.
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