La previsión del tiempo para hoy era de lluvia todo el día,
pero parece que finalmente el frente se ha retrasado a la tarde, así que
aprovechamos para visitar los pueblos medievales de Rochefort-en-Terre y
Josselin. El primero está bastante cerca del camping, llegamos en
menos de 20 minutos.
Tenemos suerte y, aunque hay gente, aparcamos muy cerca
del centro. Visitamos primero el castillo, que tiene más de palacete con
jardines y muralla, que de castillo tal y como lo conocemos. Además, el plano
de base del castillo coincide con la parte superior de la muralla, lo que le da
unas vistas destacables sin que la muralla nos tape la visión.
Bajamos al pueblo a través de un pequeño
portalón en la muralla y llegamos al centro. Como es la hora de comer y tenemos hambre, nada más
ver una creperie con terraza nos convence y nos quedamos. Mónica y yo probamos
las "galettes", que son una versión típica bretona de los crêpes,
pero con una masa más fina, crujiente y porosa. Eso sí, curiosamente las
galettes son saladas, mientras que los crepes son dulces. Mónica y yo
compartimos una galette "Le Berger" (a base de quesos y tomate
confitado) y una "Norvegien" (a base de salmón ahumado y crema),
ambas servidas con ensalada en el plato (curioso!). La peque prefiere un crepe,
pero lo quiere salado, así que pedimos que se lo hagan de jamón y queso. Comemos
bastante bien, pese al bochorno que hace hoy, y además probamos una curiosa
cerveza "bio local". La factura (29€) más que aceptable, e incluso
barata teniendo en cuenta lo turístico del lugar.
Seguimos visitando el pueblo, que ha sido elegido en 2016
como "Pueblo preferido por los franceses", y la verdad es que parece
un parque temático. Las casas están perfectamente restauradas y cuidadas, las
plazas y las calles adornadas y llenas de flores. Hay que acercarse a las
paredes para comprobar que son piedras que llevan allí cientos de años, y no un
decorado de cartón piedra. Seguimos dando un paseo, sacando fotos y
empapándonos del lugar. Por desgracia, también es muy pequeño por lo que en
breve está visitado.
Ahora cogemos el coche y ponemos rumbo a Josselin. Aquí
venimos porque a Caralt le han gustado las fotos y le hace ilusión ver el
castillo. Aparcamos otra vez al lado del centro, esta vez junto al río desde
donde se tiene la vista más impresionante del castillo. Subimos por una pequeña
puerta en la muralla, y salimos a otro centro histórico verdaderamente bonito.
Este es menos espectacular que Rochefort, pero parece más real. Las plazas
llenas de gente, de terrazas de bares, las casas antiguas,... el lugar merece
la pena.
Aprovechamos para visitar la basílica. Lógicamente no es tan
espectacular como la catedral de Vannes, pero es grande, espaciosa y tiene un
órgano impresionante. Lástima que no podamos oírlo, porque debe ser impactante.
Vamos paseando de vuelta al coche, y nos ponemos rumbo al camping. Hacemos una
parada para rellenar el depósito (mañana volvemos a tener etapa), y llegamos al
camping a tiempo de ponernos los bañadores e ir con Caralt al parque acuático
una hora y media.
Cuando volvemos se pone a llover, y aunque lo hace durante
poco rato es suficiente para mojarlo todo. Bueno, al menos no nos ha molestado
la lluvia durante las excursiones. De momento estamos preparando para cenar en
la caravana (Mónica está preparando una tortilla de patatas con chorizo), y
veremos si luego podemos ir al bar a hacer el mojito de despedida, o nos
esperamos a mañana y hacemos el de bienvenida en el Domain des Ormes.












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